Fragmentos

  • La paradójica realidad de Dios

    José Cobo La paradójica realidad de Dios

    El monoteísmo significó una ruptura con respecto a la idea religiosa del más allá: Dios se encuentra presente no como el titiritero que maneja los hilos desde arriba, sino como el Dios que retrocedió más allá de lo creado, incluso de los cielos. La paradójica realidad de Dios es que su presencia es la de un ausente, la de un Dios que no se deja asimilar como dios. Al fin y al cabo, el Dios bíblico nunca fue homologable a lo que la conciencia religiosa entiende espontáneamente por divino.

  • El pequeño camino de las grandes preguntas

    José Tolentino Mendonça El pequeño camino de las grandes preguntas

    Traducción del portugués de Teresa Matarranz López

    Hay un momento en el que comprendemos que las preguntas nos acercan más al sentido, a la apertura del sentido, que las respuestas. Las respuestas son útiles, sí, las necesitamos para seguir viviendo, pero la vida transforma esas respuestas en preguntas. Y no preguntamos necesariamente por habernos equivocado o por considerar insuficiente nuestra experiencia. La pregunta es la grafía de la exuberancia con la que se manifiesta la vida.

  • El otro Dios

    Marion Muller-Colard El otro Dios

    La queja, la amenaza y la gracia

    Traducción de Rubén Martín Giráldez

    Vivimos a menudo bajo la creencia de una justicia inmanente y ni siquiera somos conscientes de ello. A raíz de dicha creencia, que se origina en unas relaciones contractuales con Dios, pensamos: «Como Job era bueno, nada terrible podía sucederle» o «Ese hombre ya sufrió una grave enfermedad, no puede llegarle otra peor».

  • Peregrina

    Mardía Herrero Gil Peregrina

    «De repente, me pongo a correr, como si la mochila no me pesara. Y le voy diciendo adiós a cada roble, adiós a cada hórreo y a cada flecha amarilla. Y canto, otra vez canto, aquel tema de Medina Azahara que tanto le gusta a mi padre: "Necesito respirar, descubrir el aire fresco y decir cada mañana que soy libre como el viento." Porque ese verde, efectivamente, no es de supervivencia. Porque nada es de supervivencia aquí, todo nos trasciende. Y porque de repente me parece como si me estuvieran saliendo alas, la mochila se redujo, dejé de pesar, el cielo está lleno de nubes grises que me llaman. Y me pongo a llorar, libre de toda esperanza. Libre de planes, de añoranzas, de vergüenza y dudas; todos los muros caídos, el bosque adentrándose en mi ciudadela. Atravesada por el camino, dejo un instante de ser yo para ser él. Una curva que rodea una finca protegida por piedras, una cuesta abajo, una vaca, una cacera con agua, ese nogal generoso, una piedra. Me siento desaparecer, de pronto, porque no siento que corro. Y simplemente lloro. Me vuelvo ese llanto, tan purificador. Un llanto lleno de amor, igualito que el rocío, que lo entrelaza todo, hace líquidas las fronteras que separan a las cosas.»

  • A orillas del Yukón

    Bert Daelemans A orillas del Yukón

    Encuentros en Alaska

    «Estamos ante un texto blanco como la nieve que rodeó y envolvió al autor durante los meses en los que se inscribe este relato. Desde la primera página somos trasladados a un paisaje que no es solo exterior sino también interior. Cada episodio nos va adentrando en un territorio desconocido y, sin embargo, extrañamente familiar. Narrando una estancia entre esquimales en paisajes sitiados por el frío hostil de Alaska, nos encontramos en un entorno sorprendentemente cálido. Esta modificación de temperaturas se debe al modo como es vivido y transmitido por su autor, el cual consigue que el lector lo acompañe al mismo lugar en el que él se fue adentrando.»

    Del prólogo de Javier Melloni.

  • La ira

    Raül Garrigasait La ira

    Traducción de Rubén Martín Giráldez

    La ira es la manera más fuerte y segura de decir no. Surge de la preocupación intensa por algo, de una forma concreta de entender el mundo o de la identificación con alguien. También es  la pasión más vehemente: es como un alzamien­to de todas nuestras potencialidades físicas y morales.

  • La soberbia

    Jordi Graupera La soberbia

    Traducción del catalán de Sara Loscos

    La presión social contra la soberbia es una manera de destruir los mejores ángeles de nuestra naturaleza y las pocas ocurrencias originales que vamos teniendo a lo largo de la vida. El antídoto de la soberbia no es solamente la humildad, también es un espacio social donde el interés genuino por cosas diferentes y elevadas es visto como una ganancia para todos. Hace la vida más rica y más abierta.

  • La lujuria

    Anna Punsoda La lujuria

    Traducción del catalán de Marta Rebón

    La lujuria no es el pecado peor visto, porque en nuestro fuero interno todos podemos comprenderlo y disculparlo, pero sí es el pecado más temido y contra el cual se ha escrito más literatura. Ante todo, porque pone en peligro la familia, sobre la que se sostienen las comunidades políticas. Y porque, más allá de este aspecto público, la lujuria contiene en sí misma un componente demoníaco.

  • Salida del laberinto

    Lluís Duch Salida del laberinto

    Una biografía intelectual

    Traducción de Iris Parra Jounou

    En la enorme variedad de culturas y formas de vida, toda existencia humana ha sido —y sigue siendo—, en términos religiosos o profanos, consciente o inconscientemente, un intento, un experimento, una apuesta por salir del laberinto que es la vida humana misma. Pero es importante no olvidar, como subrayaba Michel Foucault, que «el laberinto, más que el lugar donde uno se pierde, es el lugar de donde uno siempre sale perdido». De algún modo, el persistente deseo de salir de él ya es la salida.

  • Filosofía de la religión

    Pere Lluís Font Filosofía de la religión

    Seis ensayos y una nota

    Traducción de Mayka Lahoz

    La filosofía de la religión es una disciplina relativamente joven y prácticamente sin tradición académica en nuestro país, que trata de la religión de modo no religioso. No religioso no significa 'antirreligioso': quiere decir simplemente 'aconfesional'. La filosofía de la religión no es ni religiosa ni antirreligiosa. No pretende defender ni atacar la religión,sino pensarla.

Las respuestas institucionales a las preguntas religiosas han entrado en crisis. Sin embargo, las preguntas no están en crisis. Nos hacemos preguntas, hoy como ayer. Pero ya no hay respuestas tranquilizadoras. Todos somos buscadores.

Por esto, ahora que ya no aceptamos las respuestas prefijadas, pero continuamos haciéndonos preguntas, el ensayo se hace más necesario que nunca. Porque ya no dejamos que piensen por nosotros, que investiguen por nosotros, que lean por nosotros. La búsqueda nos pertenece. Es nuestra. Sabemos leer. Indagar. Buscar. No aceptamos respuestas cerradas, pero sí que queremos ideas, pensamientos, criterios, tanteos.

¿Pensamiento débil? No: pensamiento, simplemente. Las respuestas prefijadas no son ni pensamiento ni fortaleza, sino una invitación a la dimisión. No dimitimos de la facultad de pensar. Ni de buscar. Ni de vivir.